El cerdo, un animal muy nuestro del que aprovechamos todo

Recuerdo la escena como si fuera ayer. Yo era muy pequeño y acababa de volver de Inglaterra de pasar un verano allí. Como regalo de regreso me traje a Tom, un simpático inglés, que se vino conmigo a pasar unos días.

Así que, con mis padres y mi hermana, nos fuimos la primera noche a recorrer las calles para que el extranjero conociera un poco nuestras costumbres y demás. Tras una rato andando paramos en un bar, mis padres pidieron algo de picar y allá que nos lanzamos mi hermana y yo, como hienas. El inglés miraba con cara asustada todo lo que estaba sobre la mesa. “Pero a qué tienes miedo, amigo” Le debí de decir yo.

Sobre la mesa, una tortilla deshecha, jamón, lomo y una tapa rara como guisada. Mi amigo tímidamente empezó por la tortilla, que decía conocer pero más hecha. Le gustó. Luego tomó jamón, y se adentró finalmente con ese extraño guiso. Se quedó sorprendido. El sabor era fuerte y los trozos como gelatinosos. Educadamente, siguió comiendo de aquello, dejando de lado un poco la tortilla y el jamón no sin antes preguntar, qué era lo que estaba comiendo.

Mi hermana y yo, cercanos a él (mis padres debían estar a otras  cosas), miramos al camarero y le preguntamos.

El camarero se rio: “Es oreja, oreja de cerdo.. Decídselo al guiri”

La cara de Tom, pasó de blanca a roja en cuanto se lo dijimos. Oreja de cerdo?? Estos tienen que estar locos, debió de pensar. “Pero está bueno, o no está bueno?” Le preguntaba mi hermana. Pero, claro, el daño ya estaba hecho.

Regresando a casa, mi padre le explicó que del cerdo, en España se aprovechaba todo. Si existe un animal del que se puede extraer todo lo que tiene, todas sus partes, ese es el cerdo.

El pobre no entendía nada. Que si la cabeza, que además de las orejas, también nos comíamos el morro y la lengua! La papada y el lomo; el cuello, las manos y el rabo. ¡Hasta el rabo!

Mi padre le contó que otro día tenía que probar las costillas, “ribs”, esto lo vio más normal, las chuletas, el solomillo y la panceta. Por fin, el bacon. El inglés reconoció esa parte entre la piel, esa zona grasienta, como uno de los hitos de la cocina británica. Ay, Inglaterra, ese lugar que para comer bien tienes que desayunar tres veces!

Regalo final, ya que hablamos del cerdo. Chistecito. Se abre el telón y se ve un cartel que pone “Codillo y whisky de Segovia, 10 euros” Cómo se llama la película?

(Pues muy fácil, Con-Codillo dan-Dyc!)

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